PARTE 2: EL IMPERIO TENÍA MI NOMBRE

Durante mucho tiempo había esperado volver a encontrar a aquel hombre.

—Después —añadí—, cada vez que intentaba hablar contigo, terminabas explicándome lo afortunada que era de llevar tu apellido.

Apartó la mirada.

Una enfermera salió de cuidados intensivos.

Fui hacia ella antes de que Daniel pudiera responder.

—¿Mi madre?

—Está estable. Puede entrar unos minutos.

Di dos pasos y me detuve.

—La factura dice que van a suspender el servicio.

La enfermera tomó el papel del suelo, lo leyó y frunció el ceño.

—Este aviso no lo ha emitido nuestra unidad. Voy a llamar a administración.

Miré a Daniel.

Él miró a Sofía.

Fue un movimiento mínimo, pero suficiente.

—Tú me diste esa factura —dijo.

Sofía palideció.

—Me la entregaron abajo.

—¿Quién?

—No recuerdo.

La enfermera regresó detrás del mostrador y levantó el teléfono.

Sofía se apresuró a hablar.

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