Parte 2: ENCONTRÉ A LA HIJA DE TRES AÑOS DE MI AMA DE LLAVES LAVANDO MI ROPA CON LAS MANOS HELADAS; CUANDO REVISÉ LAS CÁMARAS DESCUBRÍ QUE MI ADMINISTRADOR LLEVABA AÑOS USANDO MI NOMBRE PARA ATERRORIZAR A MIS EMPLEADOS

Harland estaba sentado detrás de mi escritorio.

Hablaba por teléfono.

—Si Rosa no puede trabajar, descuenten el día. Y recuérdenle que la vivienda depende de su empleo.

Nora escondió el rostro contra mi cuello.

Harland levantó la vista.

Su expresión se congeló.

—Señor Luca.

Terminó la llamada.

—Pensé que estaba en la reunión.

—Se canceló.

Sus ojos bajaron hacia Nora.

Por primera vez vi miedo en ellos.

—¿Por qué una niña de tres años estaba lavando mi ropa?

Harland se levantó.

—Debe haberlo entendido mal.

—Ella dice que tú le dijiste que las personas que no trabajan no pueden quedarse aquí.

—Fue una broma.

Miré a Nora.

Seguía temblando.

—¿Le pareció graciosa?

Harland se acomodó la corbata.

—Señor, Rosa lleva toda la mañana acostada. Hay normas.

—Está enferma.

—Precisamente. Si hacemos excepciones, los empleados empiezan a aprovecharse.

Sentí que algo se endurecía dentro de mí.

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