Parte 2: ENCONTRÉ A LA HIJA DE TRES AÑOS DE MI AMA DE LLAVES LAVANDO MI ROPA CON LAS MANOS HELADAS; CUANDO REVISÉ LAS CÁMARAS DESCUBRÍ QUE MI ADMINISTRADOR LLEVABA AÑOS USANDO MI NOMBRE PARA ATERRORIZAR A MIS EMPLEADOS

—Quiero ver las grabaciones.

—¿Ahora?

—Ahora.

Primero llevé a Nora con su madre.

Rosa estaba en una pequeña vivienda destinada al personal, pálida y con fiebre.

Cuando me vio entrar cargando a su hija, intentó levantarse.

—Señor Luca, perdón. Yo…

—No se levante.

—Puedo trabajar.

—Rosa.

Se quedó inmóvil.

—¿Quién le dijo que iba a perder su casa?

Sus ojos fueron inmediatamente hacia la puerta.

—Nadie.

—No le creo.

Empezó a llorar.

—Por favor, señor. Necesito este empleo.

Ahí entendí la dimensión del miedo.

Llamé para que recibiera atención médica y dejé claro que aquel día no trabajaría.

Después fui a seguridad.

La grabación del cuarto de lavado respondió mi primera pregunta.

Harland había entrado cuarenta minutos antes que yo.

Rosa no aparecía.

Nora estaba coloreando en una mesa.

Harland vio la mancha de tinta en mi camisa.

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