Entonces pidió algo que normalmente jamás revisaba personalmente:
facturas.
Horarios.
Accesos.
Contratos.
Pagos.
Y apareció el primer giro.
Medina Desarrollo pagaba a Orion por equipos completos de limpieza.
En varios edificios, sin embargo, las cámaras de acceso mostraban menos trabajadores de los facturados.
A veces cuatro aparecían donde se cobraban siete.
Otras veces dos hacían el trabajo de cinco.
Los empleados cubrían turnos consecutivos en distintas propiedades.
Pero las facturas seguían reflejando dotaciones completas.
Alejandro miró a Raquel.
—¿Desde cuándo ocurre?
—No lo sé.
—Trabajas aquí desde hace cuatro años.
Ella empezó a llorar.
—Porque yo también trabajo para Orion.
Alejandro frunció el ceño.
Creía que Raquel pertenecía a la administración del edificio.
No.
Orion la había colocado allí como supervisora externa.
—¿Tú amenazaste a Julia?
—Le repetí lo que me ordenaron decir.
—Eso no responde.