Orion perdió contratos conforme vencieron o pudieron resolverse legalmente.
Alejandro tampoco salió intacto.
En una reunión con su consejo dijo:
—No ordené estas prácticas.
Hizo una pausa.
—Pero mi empresa se benefició de no mirar suficientemente.
Fue una frase que le costó pronunciar.
Y necesitaba pronunciarla.
Meses después, Medina Desarrollo creó un sistema independiente para reportar problemas de contratistas sin pasar exclusivamente por supervisores de esas mismas empresas.
Las jornadas y accesos comenzaron a verificarse.
Las licitaciones dejaron de premiar únicamente el precio más bajo.
¿Y Julia?
Alejandro le ofreció dinero.
Ella lo rechazó.
—No quiero que me pague por haberme encontrado dormida.
—Entonces dime qué quieres.
Julia pensó.
—Un trabajo donde ocho horas signifiquen ocho horas.
Alejandro sonrió.
—Eso sí puedo entenderlo.
No la convirtió mágicamente en ejecutiva.
Julia no necesitaba una fantasía.
Entró meses después, mediante un proceso formal, en el equipo interno de servicios de una de las propiedades.