Parte 2: ENGAÑÉ A MI ESPOSA MIENTRAS ELLA ESPERABA PARA DECIRME QUE ESTABA EMBARAZADA, PERO CUANDO NACIÓ NUESTRO HIJO DESCUBRÍ QUE SER SU PADRE NO ME DABA DERECHO A RECUPERAR LA FAMILIA QUE HABÍA ABANDONADO

—Entonces lee esto.

Dentro había copias de mensajes.

Algunos eran míos.

Otros no.

Ava había estado enviándole fotografías y detalles de nuestra relación a Emma durante meses.

Habitaciones.

Restaurantes.

Horarios.

Incluso una fotografía mía dormido.

—¿Por qué hiciste esto?

Ava cruzó los brazos.

—Porque dijiste que tu matrimonio estaba terminado.

—Nunca dije eso.

—Dijiste que llevaban años siendo compañeros de casa.

Cerré los ojos.

Sí.

Eso sí lo había dicho.

Era la mentira que utilizaba para hacer que mi traición pareciera menos repugnante.

—Pensé que si ella veía la verdad, te dejaría —continuó Ava—. Y entonces nosotros podríamos…

—Nunca hubo un “nosotros”.

Su expresión se endureció.

—Qué conveniente decirlo ahora.

Tenía razón en algo.

Yo había permitido que creyera lo contrario.

No podía convertirla en la única villana para sentirme mejor.

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