—No.
—Daniel.
—Tengo alergia.
Miró alrededor.
—En diciembre.
—Una alergia agresiva.
Por primera vez se rio delante de mí.
Después se sentó.
—Sofía pregunta por ti.
—¿Por qué?
—Dice que probablemente vuelves a dormir sin manta.
Sentí un nudo ridículo en la garganta.
—Dile que sobreviviré.
—Eso no fue lo que preguntó.
La miré.
María sonrió débilmente.
—Preguntó si sigues solo.
La investigación sobre la muerte de Samuel fue reabierta por las autoridades competentes cuando aparecieron nuevos elementos.
Yo cooperé mediante abogados.
No intenté controlar el resultado.
No podía devolverle un padre a Sofía.
Tampoco podía limpiar mi conciencia escribiendo un cheque.
Pero sí podía cambiar lo que todavía existía.
Empecé por mis negocios legítimos.
Auditorías externas.
Canales de denuncia independientes.
Controles que no dependieran de un solo hombre diciéndome lo que yo quería escuchar.