Sentí regresar una rabia que llevaba años enterrando.
—Porque Nathan desapareció cuando le dije que estaba embarazada.
Adrian se quedó inmóvil.
—Nathan jamás habría hecho eso.
—Lo hizo.
Saqué mi teléfono.
Todavía conservaba algunos mensajes.
Los últimos que había recibido de Nathan.
No vuelvas a contactarme.
No quiero ser padre.
Olvídate de mí.
Adrian leyó cada uno.
Su expresión cambió.
—Estos mensajes no los escribió Nathan.
Solté una risa amarga.
—¿Cómo puedes saberlo?
—Porque el día que recibiste el último…
Amplió la fecha.
—Nathan estaba inconsciente en un hospital de Zúrich.
Lo miré fijamente.
—¿Qué?
Adrian abrió un archivo antiguo.
Su hermano había sufrido un accidente automovilístico durante un viaje empresarial.
Permaneció hospitalizado durante semanas.
Murió meses después por complicaciones.
Yo nunca había sabido nada.
—Me dijeron que había muerto instantáneamente.
—¿Quién?