Parte 2: LA LLAMADA QUE DEMOSTRÓ QUE EL HOMBRE DEL ATAÚD NO ERA MI HIJO Y LA VERDAD QUE SU ESPOSA HABÍA ENTERRADO BOUGHTAT

Cuando la policía llegó, apenas podía mantenerse en pie.

Lo primero que pidió fue llamar a su madre.

Horas más tarde, Clara entró al hospital.

Leonardo estaba sentado en la cama.

Tenía el
rostro cansado y varios golpes, pero sonreía.

—Perdóname, mamá.

Ella lo abrazó con todas sus fuerzas.

—No vuelvas a asustarme así.

Él rompió a llorar como cuando era niño.

—Nunca dejé de pensar en ti.

Clara acarició su cabello.

—Yo tampoco dejé de buscarte.

Meses después, el juicio terminó.

Verónica y los cómplices que participaron en el fraude fueron condenados por secuestro, falsificación, fraude y conspiración.

La empresa quedó completamente bajo el control de Leonardo.

Pero él tomó una decisión inesperada.

Vendió su participación.

Regresó a la pequeña granja cerca de Waco.

Construyó una casa junto a la de su madre.

Una tarde, mientras ambos preparaban arroz en la cocina, Leonardo sonrió.

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