PARTE 2: LOS TRES HEREDEROS DE ETHAN LANCASTER

Y Ethan seguía siendo uno de los empresarios más ricos del mundo.

Pero cuando subió al escenario, no habló de acciones ni de adquisiciones.

Tampoco anunció que donaría toda su fortuna.

Habló de responsabilidad.

—Durante mucho tiempo creí que mi legado era la empresa que había construido —dijo—. Me equivoqué. Una empresa puede venderse, una fortuna puede perderse y un apellido puede olvidarse. Pero las decisiones que tomamos y las personas a las que hacemos daño no desaparecen simplemente porque tengamos éxito.

Se detuvo.

Sus ojos buscaron a nuestros hijos entre los invitados.

—Hoy quiero anunciar la creación de un fondo independiente para financiar la educación de jóvenes sin recursos familiares. Será administrado por profesionales y estará sujeto a auditorías externas. No será una herramienta para comprar afecto ni para controlar el futuro de nadie.

Después añadió:

—Mis hijos no me deben su apellido, su tiempo ni su perdón. Si algún día deciden continuar el trabajo de esta familia, será porque ellos lo han elegido.

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