—Él dijo que tú ya habías decidido irte.
Sentí un movimiento del bebé.
—¿Cuándo?
Vanessa apretó la ropa.
—Antes de que yo cambiara las cortinas.
La miré fijamente.
Ethan acababa de subir.
Se detuvo al escucharla.
—Vanessa.
Ella volteó.
—Me dijiste que Claire ya no quería ese cuarto.
—Cállate.
Fue la primera vez que lo escuché hablarle así.
Vanessa retrocedió.
Yo no.
—Así que ésa era la historia —dije.
Ethan me miró.
—No sabes de qué está hablando.
—Sí sé.
La amante no había entrado al cuarto creyendo que estaba desplazándome.
Había entrado creyendo que yo ya había renunciado a él.
Ethan nos había colocado en lados opuestos y había alimentado dos versiones distintas de la misma casa.
Pero todavía quedaba una pregunta.
¿Por qué necesitaba sacarme antes del nacimiento?
Mi teléfono vibró.
Los tres miramos hacia mi bolsillo.