Que una madre que lava ropa ajena hasta sangrarle las manos vale más que cualquier mujer con bolsa de marca. Que ningún amor vale si te pide esconder a tu madre. Y que el verdadero ángel siempre estuvo en mi casa, descalza, con trenza canosa y manos ásperas, aguantando todo por verme feliz.
Si tú tienes a tu mamá viva, abrázala hoy. Y si alguna vez viste a tu pareja tratar mal a tus padres y te quedaste callado, no repitas mi error.
¿Tú qué hubieras hecho si hubieras encontrado a tu prometida así? ¿La perdonarías?