Ricardo Prometió Mi Oficina por Seis Meses. Su Firma Terminó Costándole la Casa.

Llegué antes. Fernanda había colocado en tres montones los comprobantes de la cuenta, las solicitudes para retirar mi dirección y el acuerdo que había llevado a mi casa aquel sábado. El sobre cerrado descansaba debajo.

—¿Por qué trajiste el original ese día? —le pregunté.

—Quería que Ricardo viera lo mismo que tú. Conseguí la copia al pedir a MBR el documento con el que pretendían usar tu domicilio; después pude reunir el expediente firmado. Hasta que Ximena lo exhibió, él todavía hablaba de un favor informal.

Recordé su cara al ver la firma en el frente del sobre. No había dicho «¿qué es eso?». Había preguntado de dónde lo había sacado.

Llegó Ximena cargando una mochila con cosas del bebé. Guadalupe se quedó en recepción con la carriola. Ricardo entró unos minutos después, saludó a Fernanda con un movimiento de cabeza y eligió la silla más alejada de mí.

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