Fernanda empezó por lo que podía comprobarse. Ximena mostró solicitudes de cambio, correos enviados a proveedores y la corrección de la información pública de MBR. Todavía quedaban facturas emitidas con la dirección anterior, que se comprometió a atender con quien llevaba su contabilidad. Fernanda anotó fechas concretas para recibir constancias. Nadie dijo que mi casa hubiera quedado desvinculada de todo por arte de magia.
Después puso los estados de cuenta entre Ricardo y yo.
—Mariana está solicitando la devolución de los recursos que salieron sin su consentimiento —dijo—. Podemos intentar un acuerdo documentado sobre montos y plazos, o discutirlo por las vías correspondientes. Pero antes necesito que dejen de llamar a estas transferencias cosas distintas según quién pregunte.
Ricardo se irguió.
—Yo nunca negué que puse dinero.
—Pusiste dinero de una cuenta que compartías con Mariana —respondió Fernanda—. Ella no aceptó invertirlo.