Rodrigo intentó quitarme la carpeta.
La aparté.
—Y anoche, mientras Sofía estaba en terapia intensiva, casi un millón de pesos salieron para pagar esta fiesta, tu traje y las joyas de Valeria.
Varias personas comenzaron a mirar sus propias copas.
Aquella celebración, que minutos antes parecía lujosa, se volvió obscena.
Rodrigo giró hacia Valeria.
—¿Tú rechazaste el medicamento?
Ella abrió mucho los ojos.
—No fue así. El sistema lo marcó porque excedía el límite mensual.
—Recibiste una advertencia médica —dije.
Saqué una impresión.
—Aquí está tu respuesta.
Valeria no la tomó.
Entonces la leí:
—“Esperar autorización de dirección general.”
Miré a Rodrigo.
—Y la dirección general nunca contestó.
Rodrigo apretó la mandíbula.
—Yo estaba cerrando el contrato más importante del año.
—Tu hija estaba muriendo.
—¡Yo no sabía que era tan grave!
La frase salió tan fuerte que varias personas retrocedieron.