Julián cerró el taller.
Subió una escalera, apartó varias estanterías y sacó de un falso tabique una caja metálica oxidada que Mateo le había entregado pocos días antes de su detención.
Dentro había escrituras, protocolos notariales, cartas de Elena y documentos de sociedades creadas décadas atrás.
Mateo fue pasando hojas hasta encontrar una carpeta roja.
La abrió.
En la primera página aparecía una finca de casi 11.000 metros cuadrados situada al norte de Madrid.
Mateo reconoció inmediatamente la referencia catastral.
Su respiración se detuvo.
Era el terreno donde Álvaro acababa de levantar Torre Montalbán.
Pero la parcela nunca había pertenecido a Construcciones Rivas.
Pertenecía personalmente a Mateo y a Elena.
La empresa únicamente tenía un derecho de superficie temporal.
Mateo siguió leyendo.
Encontró la fecha de vencimiento.
Después encontró una cláusula que Álvaro, por alguna razón, parecía haber olvidado.