serena.
Diez días después de la boda, Amara ordenó el despacho. Entre los muebles antiguos se encontraba un cajón con cerradura; cerca, reposaba una pequeña caja metálica que contenía la llave. Al abrir el cajón, descubrió varios paquetes de correspondencia ordenados. Gran parte del espacio estaba ocupado por cartas de la difunta esposa de Edward. Un sobre llevaba el nombre de Amara; la fecha indicaba que había sido escrito varios meses antes de la boda.
El contenido de aquella carta expresaba una petición clara, formulada durante la etapa final de la vida de la autora: solicitaba que Edward contara con una presencia amable. La carta señalaba a Amara como la respuesta a esa petición. Leer aquellas palabras provocó en ella una reacción emocional inmediata. Amara permaneció en el suelo durante un buen rato mientras asimilaba lo que aquello significaba.