Una marca en la espalda destapó el secreto que su familia ocultó-aurelle

Yo esperé.

—Pero quiero que Javier también se la haga.

—¿Para qué?

—Para saber todo.

Ricardo frunció el ceño.

—Esto es entre tú y yo.

—No desde que metiste a Javier en nuestra cama sin que Javier hubiera hecho nada.

Se quedó mirándome.

—Tú lo acusaste conmigo. Tú usaste su nombre para humillarme. Y ahora resulta que tu propia familia ocultó durante años la posibilidad de que sea tu hermano.

—Eso no está comprobado.

—Exacto.

Por primera vez lo vi entender el tamaño de la contradicción.

Le había bastado una marca para condenarme, pero ahora exigía pruebas cuando la sospecha apuntaba hacia su propia historia.

—La prueba de Mateo se hace —le dije—. Y después tú decides si quieres saber quién es Javier para ti. Pero no vuelvas a decir que nuestro hijo no es tuyo sin un resultado en la mano.

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