El silencio fue inmediato.
Álvaro habló deprisa.
—Fue un accidente. Solo quería que se calmara.
—¿Que se calmara por querer ir a una farmacia? —preguntó Lucía.
—Todo se está sacando de contexto.
Mercedes se acercó al cristal.
—Tu madre estaba ayudando. En una familia todos ayudan.
Lucía levantó la carpeta.
—¿También era «ayudar» intentar que mi padre aceptara declarar a mi madre incapaz?
El rostro de Mercedes cambió.
No fue sorpresa.
Fue miedo.
Álvaro miró a su madre.
—¿Qué documento es ese?
Aquella reacción reveló algo: Álvaro sabía parte de la historia, pero no toda.
Mercedes sí.
—Pregúntaselo a ella —dijo Lucía.
—Rafael era un paranoico —escupió Mercedes—. Nunca me soportó.
Carmen avanzó 2 pasos.
—Porque sabía escuchar.
Lucía se giró. Nunca había oído a su madre hablarle así a nadie.
—Hace 3 años me dijiste que, cuando Rafael faltara, Lucía necesitaría «una familia de verdad» que la orientara. También dijiste que yo debía apartarme para no estorbar.