Ninguno respondió.
Dentro, Carmen sentó a Alba en el sofá. Mateo no se separaba de ella. La vivienda estaba amueblada, caliente y limpia. Rafael la había comprado 3 años antes a través de una sociedad patrimonial familiar y la había dejado jurídicamente fuera del alcance de cualquier futuro régimen matrimonial de Lucía.
Ella siempre creyó que era una inversión.
Ahora entendía que era una salida.
—Mamá, ¿qué pasó aquí hace 3 años?
Carmen apretó un vaso de agua entre las manos.
—Tu padre descubrió algo de Álvaro. No quiso decirme todo. Solo me pidió que no entrara en esta casa y que conservara mi máquina de coser pasara lo que pasara.
Lucía abrió el armario del recibidor. Allí estaba la vieja Singer que había mandado trasladar semanas antes, después de vender el piso de sus padres.
Rafael le había indicado el lugar exacto: bajo la base de madera, detrás de una lámina que parecía fija.