Entonces encontró una última nota fechada 5 días antes de que Rafael ingresara en el hospital.
«Si llegan a hacer daño a Carmen, hay algo que ella todavía no sabe. Está en la caja azul.»
Lucía levantó la tapa de la caja indicada.
Dentro había una copia notarial, fotografías y un documento que hizo que tuviera que sentarse.
No era una herencia.
No era una deuda.
Era una declaración firmada por Rafael sobre una reunión privada con Álvaro y Mercedes.
Y en la primera línea aparecía una frase devastadora:
«Me han pedido que declare a Carmen incapaz para administrar sus bienes.»
PARTE 3
Lucía leyó aquella frase 3 veces.
Su madre no tenía una fortuna escondida. Tenía el piso en el que había vivido con Rafael durante 38 años, una pequeña cartera de ahorro y una pensión digna. Pero, sobre todo, tenía algo que Álvaro y Mercedes parecían necesitar quitarle: autonomía.