Volví a casa en nochebuena sin avisar y encontré a mi hija de 10 años de rodillas, boleando botas ajenas. mi hermana se burló: “es nuestra sirvienta, primero comen las visitas”. Había 9 platos en la mesa… Ninguno era para ella. lo que hice después y quién me había mandado llamar dejó a todos helados.

Doña Carmen quiso hacer su papel de víctima.

—Esta es mi casa y aquí nadie entra sin orden. Mi hija está haciendo un berrinche porque la regañé. ¡Siempre ha sido muy dramática!

Don Chuy, que nunca se metía en chismes, dio un paso al frente.

—Doña Carmen, con todo respeto, yo la vi. Yo vi a la niña a las seis de la mañana barriendo la banqueta sin suéter, con chanclas. La vi bolearle los zapatos a sus invitados mientras usted le gritaba que lo hiciera más rápido. Yo le llevé un pan y usted me dijo que no le diera nada porque si no, no iba a aprender. Tengo videos en mi celular. Se los mandé a su mamá.

La maestra Lupita sacó su celular también.

—Valeria, Sofía dejó de entregar tareas hace un mes. Llegaba sin desayunar, se quedaba dormida en clase. Un día le vi las manitas y le pregunté. Me dijo que se había quemado con el agua caliente lavando trastes. Me dijo que su abuelita le había dicho que si decía algo, tú la ibas a dejar aquí para siempre. Por eso te marqué, pero tu mamá me dijo que habías cambiado de número.

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