Volví a casa en nochebuena sin avisar y encontré a mi hija de 10 años de rodillas, boleando botas ajenas. mi hermana se burló: “es nuestra sirvienta, primero comen las visitas”. Había 9 platos en la mesa… Ninguno era para ella. lo que hice después y quién me había mandado llamar dejó a todos helados.

Y detrás de él, en la videollamada, se veían dos personas más.

Una era la maestra de Sofía.

La otra traía una credencial del DIF colgando del cuello.

—Ya estamos afuera de la casa, Valeria. ¿Nos abres la puerta? —dijo la licenciada.

Mi mamá tiró su servilleta al piso.

Karla se levantó de golpe, tirando su silla.

PARTE 3

Mi mamá intentó cerrar la puerta de la calle, pero yo ya la había abierto.

El aire helado de la Nochebuena se metió con todo y el olor a ponche de la olla de doña Chuy.

Afuera estaban don Chuy con su gorro de lana, la maestra Lupita de la primaria Benito Juárez y la licenciada Marisol del DIF municipal.

Ninguno venía a cenar.

Venían por Sofía.

—Buenas noches, doña Carmen —dijo la licenciada, con una voz tranquila, pero que no dejaba lugar a dudas—. Tenemos un reporte por posible vulneración de derechos de una menor. Recibimos videos y testimonios. ¿Nos permite pasar?

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