Laura aceptó fingir que nada había cambiado.
Horas después recibió un mensaje de Natalia: “Necesito verte. Yo tampoco estoy a salvo”.
Se reunieron en una cafetería llena de gente, cerca de Alonso Martínez. Natalia llegó temblando. Admitió la relación, el embarazo y que sabía lo de los 18 millones. Luego puso su móvil sobre la mesa.
Había grabado a Álvaro.
En un audio, él decía que Laura “firmaría de una forma u otra”. En otro, Beatriz mencionaba un “plan de carretera” como si ya lo hubieran usado antes.
Natalia empezó a llorar.
—Anoche le pregunté qué pasaría conmigo después de cobrar. Me contestó que nadie era imprescindible.
Entonces entregó a Laura una pequeña llave.
—Beatriz guarda una caja en su vestidor. Álvaro cree que yo no sé dónde está.
El domingo, Laura volvió a casa sonriendo. Durante la cena, Álvaro colocó delante de ella el poder notarial.