A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

El hombre con quien planeaba casarse antes de que desapareciera de Madrid 17 años atrás dejando únicamente una carta donde aseguraba que había dejado de quererla.

Laura nunca volvió a verlo.

Javier apareció poco después.

La consoló.

La acompañó durante meses.

Y terminó convirtiéndose en su marido.

—Laura —susurró Inés—, ¿ocurre algo?

Ella levantó la mirada.

La amante de Javier estaba frente a ella.

Su antiguo amor estaba sobre la mesa.

Y entonces una enfermera le entregó los objetos encontrados junto al paciente.

Entre ellos había una carpeta rota.

En la portada, escrita a mano, aparecía una frase:

«De la Vega Construcciones. Documentación para Fiscalía».

Laura sintió un escalofrío.

Porque De la Vega era el apellido de su marido.

Y comprendió que aquella mañana no estaba descubriendo únicamente una infidelidad.

Estaba entrando en una historia que alguien llevaba 17 años intentando mantener enterrada.

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