A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

PARTE 2

—Empezamos —ordenó Laura.

Durante los siguientes minutos obligó a su mente a separar a Marcos de todo lo demás.

No era su antiguo novio.

Era un paciente.

Y su obligación era intentar salvarlo.

La intervención resultó más compleja de lo previsto. Existía una hemorragia interna que las primeras imágenes no mostraban con claridad.

Inés propuso actuar inmediatamente.

Laura negó con la cabeza.

—Necesito mejor campo de visión.

—Podemos perder demasiado tiempo.

Laura la miró por encima de la mascarilla.

—En este quirófano las decisiones médicas no se toman por impaciencia.

Inés quedó en silencio.

Tras casi 2 horas, consiguieron estabilizar a Marcos.

Cuando Laura salió, tuvo que encerrarse unos minutos en su despacho para controlar todo lo que sentía.

Su matrimonio acababa de derrumbarse.

Y acababa de salvar al hombre cuya desaparición había cambiado su vida.

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