A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

Marcos despertó esa misma tarde.

Laura entró en su habitación como médica, intentando mantener distancia.

Él tardó unos segundos en reconocerla.

—Laura…

Ella sintió que 17 años desaparecían de golpe.

—No hables demasiado. Has tenido un accidente importante.

Marcos sonrió débilmente.

—Siempre dijiste que serías la mejor cirujana de Madrid.

Laura endureció la expresión.

—Y tú dijiste muchas cosas.

Marcos cerró los ojos.

—Supongo que encontraste mi carpeta.

—Encontré tu nombre junto al de la empresa de mi marido.

Él volvió a mirarla.

—Entonces necesitas saber algo.

Laura permaneció inmóvil.

—Javier no apareció en tu vida después de que yo me marchara —dijo Marcos—. Ya estaba detrás de todo antes.

Laura sintió frío.

Marcos explicó que, 17 años atrás, su padre había sufrido un problema cerebral grave. La familia estaba ahogada económicamente y el pequeño negocio familiar tenía deudas con una empresa vinculada al padre de Javier.

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