Elena lo miró incrédula.
—¿“Mover algo de dinero”? Era dinero de mamá.
—No iba a quedármelo.
—Pero ibas a decidir por ella.
Rubén golpeó suavemente la mesa con los nudillos, frustrado.
—Vosotras no entendéis lo que es ver cómo se hunde todo. Tenía 6 personas esperando cobrar. Familias. Alquileres. Hipotecas.
Carmen no levantó la voz.
—Me pediste dinero antes de la operación.
Rubén dejó de moverse.
—Te pedí un préstamo.
—Y te dije que no.
Elena volvió la cabeza hacia su madre.
Carmen continuó.
Rubén había ido a verla 3 semanas antes de la intervención. Le pidió 20.000 euros. Carmen sabía que su hijo llevaba años tapando una deuda con otra y le ofreció pagar directamente a un asesor para ordenar la empresa, renegociar pagos y vender una furgoneta que apenas utilizaba.
Rubén rechazó la propuesta.
Quería el dinero.
Carmen dijo que no.
Después llegó la operación, la medicación, el cansancio y los días en los que apenas recordaba si había desayunado. Y Rubén cambió de estrategia.
Primero llevó un formulario que presentó como una simple autorización para hacer gestiones durante la recuperación. Después añadió otros. Cuando Carmen preguntaba, él señalaba una línea y decía:
—Firma aquí, mamá, es para que no tengas que preocuparte.
Una tarde incluso colocó los papeles sobre la manta mientras ella luchaba por mantener los ojos abiertos. Mateo lo había visto desde el rellano.
—No quería hacerte daño —dijo Rubén.
Carmen lo miró durante varios segundos.
—Ese es el problema. Sigues hablando de lo que querías tú. Yo había dicho que no.
Rubén se pasó ambas manos por la cara.
—Tenía miedo.
—Y yo acababa de salir de una operación.
Nadie dijo nada.
—¿Sabes qué es lo que más me duele? —preguntó Carmen—. Que elegiste el momento en que yo estaba más débil para convertir mi “no” en un “sí”.
Rubén bajó la cabeza.
Mateo dio un paso hacia atrás.
Elena lo llevó al salón. Se agachó hasta quedar a su altura.
—Quiero que me mires.
El niño obedeció.
—Tú intentaste avisarme y yo no te escuché.
Mateo apretó la boca.
—Te lo dije sin decirlo.
Elena sintió que aquella frase le partía algo por dentro.