“Esto es violencia, Cami. Económica, psicológica, digital. Y lo del diagnóstico inventado es gravísimo”, dijo Fernanda. “Pero lo firmaste sin leer y eso lo complica, pero no lo hace válido si hubo engaño y si estabas en puerperio. Podemos anularlo. Pero tienes que denunciarlo hoy.”
Esa tarde, con mi mamá cuidando a los gemelos en la sala de espera, presenté una denuncia por violencia familiar y por falsificación y uso de documentos. Llevé las fotos, las capturas de la ubicación, el audio, la foto del collar, la marca de mi muñeca que todavía se veía amarillenta.
La abogada pidió medidas de protección inmediatas. Esa misma noche un actuario le notificó a Mauricio que no podía acercarse a menos de cien metros de mí, de la casa de mi mamá ni de los bebés.
Mauricio me escribió desde otro número: “Vas a destruir a tu familia por un berrinche. Piensa en tus hijos.”