Después me dijo algo que no olvidaré.
—Claudia, no sabemos todavía si esa transferencia puede ejecutarse. Pero tenemos que comprobarlo inmediatamente.
Pasamos las siguientes horas reuniendo documentación.
Revisamos los movimientos bancarios.
Consultamos los poderes y autorizaciones vigentes.
Y encontramos otra sorpresa.
Durante los últimos cuatro meses, Julián había realizado pequeños movimientos de dinero hacia una cuenta que yo desconocía.
Cada operación tenía una explicación contable aparentemente normal.
Pagos a proveedores.
Anticipos.
Gastos relacionados con supuestos proyectos internacionales.
Pero algunas facturas no coincidían con nuestros registros.
La abogada me recomendó conservar toda la documentación y acudir a las entidades correspondientes para verificar y proteger las cuentas.
También me explicó que cualquier medida sobre el dinero de la empresa debía realizarse por las vías legales adecuadas.
No podía simplemente retirar todo por mi cuenta.
Aquella noche apenas dormí.