Pero por primera vez desde que había encontrado la fotografía, sentí que estaba haciendo algo para protegerme.
La mujer de la fotografía
A la mañana siguiente busqué el nombre de Isabel Moreno.
No tardé demasiado en encontrarla.
Tenía un perfil público en una red social.
Vivía en Londres.
Trabajaba como diseñadora de interiores.
Y había publicado varias fotografías de una casa de ladrillos rojos.
La misma casa de la fotografía.
Pero hubo una publicación que me dejó helada.
Era una imagen de una pequeña habitación infantil.
Las paredes estaban pintadas de color crema.
Había una cuna de madera junto a la ventana.
Debajo, Isabel había escrito:
«Preparando todo para la llegada de nuestro pequeño. Después de tanto esperar, pronto estaremos los tres juntos».
La publicación tenía decenas de comentarios.
Una mujer le había escrito: