Las cosas pequeñas resultaron ser las más importantes. Antes, Álvaro había sabido cuánto costaba una gargantilla para Clara, pero no qué café tomaba su esposa. Ahora podía reconocer el silencio exacto con el que Lucía pedía espacio.
Cuando comenzaron una relación, Lucía impuso 3 condiciones: conservaría su base, no habría secretos familiares y cualquier promesa tendría que demostrarse con tiempo. Álvaro aceptó sin negociar. Durante casi 2 años vivieron entre continentes. A veces él volaba a Argentina; otras coincidían en España. Si Lucía cancelaba una visita por trabajo, él no convertía su profesión en una culpa.
Pilar intentó acercarse cuando supo que estaban juntos. Llegó con una disculpa redactada por abogados y una propuesta para devolver las acciones. Lucía la escuchó y después negó con la cabeza.
—No necesito una compensación.