Elena miró a Graciela.
—¿Admite usted que rapó a su nieta sin comprobar nada?
Graciela tardó en responder.
—Yo creí que…
—No le pregunté qué creyó —la interrumpió Elena—. Le pregunté qué hizo.
Graciela agachó la cabeza.
—Le corté el pelo.
—No —dije por primera vez—. No se lo cortó. Se lo quitó para humillarla.
Nadie habló.
Después Elena miró a Roberto.
—¿Admite haber golpeado a Valeria mientras ella cargaba a su hija?
Roberto apretó la mandíbula.
—Fue una cachetada. Ella estaba gritando.
Elena sacó otro documento.
—Una agresión física frente a una menor sigue siendo una agresión. Y hay reporte médico.
Roberto dejó de mirarla.
Entonces Mauricio habló.
—Ya aceptaron lo que hicieron. Podemos resolverlo en privado.
Me volví hacia él.
—¿Resolver qué, Mauricio? ¿Las pesadillas de Sofía? ¿El miedo que siente cuando escucha una rasuradora? ¿El golpe que tu papá me dio? ¿O tu mensaje pidiéndome que me disculpara?