Finalmente llegó el juicio.
Las grabaciones, los dictámenes periciales y los testimonios permitieron reconstruir lo ocurrido aquella noche. La Fiscalía presentó pruebas del segundo impacto y de la maniobra realizada por Daniel.
El tribunal lo declaró responsable de homicidio doloso y le impuso una condena de dieciocho años de prisión.
Su defensa interpuso los recursos correspondientes.
Mi madre también enfrentó un proceso penal por su participación en la fabricación y presentación de pruebas falsas y las declaraciones realizadas para inculparme.
Karla terminó separándose de Daniel. Tuvo a su bebé y regresó a vivir con sus padres.
No sentí satisfacción al enterarme.
Un niño crecería con una historia difícil sobre su padre.
Otra familia había perdido para siempre a un hombre amado.
Y yo había descubierto que las personas que debían protegerme eran capaces de sacrificarme sin remordimiento.