Llevaban mucho tiempo preparando algo contra mí.
Y todavía no sabía hasta dónde habían llegado.
PARTE 2
Me quedé mirando la licencia falsificada sin poder mover las manos.
—Esa fotografía se la envié a mi madre el año pasado —expliqué—. Me dijo que necesitaba actualizar unos documentos del seguro familiar.
El agente, de apellido Rivas, anotó mis palabras.
—Vamos a verificar el registro oficial y el origen del documento. Mientras tanto, necesitamos comprobar dónde estuvo anoche.
Les conté todo.
Salí del trabajo a las seis, compré jitomates, huevos y arroz en una tienda cercana y entré a mi edificio a las seis veintiséis. Después preparé la cena, me bañé y recibí la llamada de mi madre a las nueve trece.
El accidente había ocurrido antes de esa llamada.
—Mi edificio tiene cámaras y registro electrónico de acceso —añadí—. Pueden comprobar que no salí.