Durante el banquete de mi boda, mi suegra volcó delante de mí un barreño de ropa sucia mientras mi marido observaba cómo intentaban humillarme. «Aquí, la esposa sirve a los hombres». No lloré: cogí mi maleta y llamé a mi abogada. Pero al abrir el portátil encontré una carpeta llamada «DESPUÉS DE LA BODA» que cambió todo.

La primera fue iniciar la separación de inmediato.

La segunda, entregar a su abogada todas las pruebas del uso no autorizado de sus documentos.

La tercera fue no utilizar Aurora Patrimonial como un arma personal.

Irene, que llevaba 9 años asesorando a Lucía y conocía tanto su fortuna como su carácter, se lo preguntó directamente.

—¿Quieres que paremos la operación del taller?

Lucía negó con la cabeza.

La familia de Álvaro había solicitado 420.000 euros para ampliar un negocio de reparación de vehículos industriales en Torrejón. Aurora estudiaba cientos de operaciones al año. El expediente había llegado a un equipo que no tenía relación directa con Lucía y todavía estaba en fase de análisis.

—No quiero venganza empresarial —respondió—. Quiero que se revise como cualquier otro expediente. Si hay documentos falsos, que actúe cumplimiento. Si el proyecto es viable sin mi nombre, que lo decidan ellos.

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