El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Había pasado noches escuchando el viento golpear el tejado, preguntándose cuál sería la siguiente cosa en romperse.

Y el hombre que dormía a pocos pasos de su cocina podía, al parecer, borrar buena parte de esos problemas sin siquiera poner en riesgo su fortuna.

Eso no la tranquilizó.

La enfureció más.

—Vete —le dijo al jinete.

Daniel dio un paso.

—Mariana…
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—No tú.

Señaló al visitante.

—Él.

El jinete miró a Daniel.

Daniel asintió.

—Dile a mi tío que estoy vivo. Dile que regresaré cuando pueda.

Mariana giró de inmediato.
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—No prometas nada en mi nombre.

Daniel se quedó quieto.

El jinete entendió que había llegado en medio de algo que no le correspondía y se marchó poco después, dejando tras él las huellas del caballo sobre la nieve endurecida.

Durante varios minutos solo quedaron Mariana, Daniel, Adela y Canelo frente a la barrera contra el viento que todos habían considerado absurda hasta que funcionó.

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