El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

No intentó convencerla.

No ofreció dinero.

Siguió reparando una sección de la cerca que el peso de la nieve había vencido durante la madrugada.

Mariana lo observó desde la ventana.

Aquello también la irritó.

Una parte de ella habría preferido que Daniel sacara una bolsa llena de monedas, hablara como un hombre rico y confirmara que todo lo anterior había sido una representación.

Habría sido más sencillo odiarlo.

Pero él seguía trabajando con las mismas botas embarradas, el mismo abrigo remendado y la misma paciencia con la que había arreglado la bomba cuando nadie sabía quién era.

Canelo salió al patio y se acostó cerca de él.

Mariana abrió la puerta.

—Daniel.

Él dejó el martillo.

—¿Sí?

Ella levantó la regla plegable.

—Explícame esto.

Daniel se limpió las manos en el pantalón antes de acercarse.

—No hay mucho que explicar.

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