El secreto del departamento 4B

El pesado mueble de hierro cayó con un estruendo ensordecedor que resonó en todo el cubo de las escaleras, haciendo que los atacantes se distrajera por un segundo crítico.

Alejandro aprovechó el instante de confusión para empujar la puerta con fuerza contra el cuerpo de Roberto, cerrando el pasador de seguridad de la puerta de madera mientras los gritos de los agresores comenzaban a retumbar en el exterior…

El cerrojo de madera crujió bajo los violentos golpes que Roberto y su escolta propinaban desde el pasillo exterior, intentando derribar la antigua puerta del departamento 4B a toda costa.

—¡Abre la puerta, Alejandro! —gritó Roberto desde afuera, perdiendo por completo la compostura ejecutiva—. ¡No vas a salir vivo de este edificio si no me entregas los documentos de la propiedad ahora mismo!

Alejandro actuó con rapidez pragmática. Se dirigió hacia la ventana trasera de la cocina que daba hacia el patio de servicio interno del edificio y comprobó que la escalera de emergencia de hierro seguía firme en su estructura.

—Mariana, toma las medicinas de la niña y el sobre con los papeles originales —ordenó el empresario con voz baja y pausada—. Vamos a salir por la parte posterior hacia la calle lateral antes de que rompan la cerradura.

La mujer asintió con rapidez, tomando a Lucía en brazos mientras el empresario abría el marco de metal oxidado de la ventana para facilitarles el paso hacia la plataforma exterior de seguridad.

Alejandro ayudó a la pequeña a bajar los primeros peldaños con sumo cuidado, sintiendo la ligereza de su frágil cuerpo y prometiéndose internamente que jamás volvería a permitir que el dolor o la pobreza la alcanzaran.

Mientras descendían por la estructura de hierro, el sireno distante de las patrullas de la policía federal comenzó a resonar en las avenidas principales de la colonia Doctores, alertando a los agresores en la planta alta.

Roberto y su acompañante abandonaron el pasillo al escuchar la llegada imminent de las autoridades, intentando huir por la entrada principal del edificio justo cuando tres patrullas bloqueaban el acceso vehicular.

Alejandro, Mariana y la pequeña Lucía llegaron a la planta baja del patio de servicio sanos y salvos, siendo recibidos por los oficiales de policía que el asistente personal del magnate había enviado como refuerzo de emergencia.

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