Otra había sido tomada durante su decimosexto cumpleaños.
Levanté la vista.
—Estuviste allí.
Victor negó.
—No exactamente. Pedía fotografías de vez en cuando.
—¿A quién?
—A Marcus.
Aquello explicaba más de lo que quería admitir.
Seguí revisando la caja.
En el fondo había un sobre.
PARA MAMÁ.
No lo abrí.
—Nunca se la enviaste.
Victor negó.
—Tenía miedo de que pudieran rastrearla.
—Murió esperando que volvieras.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Lo sé.
Empujé el sobre hacia él.
—Entonces léela tú.
—¿Ahora?
—Ahora.
Victor abrió la carta.
Sus manos temblaban.
Leyó en silencio durante varios minutos.
Después comenzó a llorar.
No intenté consolarlo.
Había dolores que necesitaban espacio.
Cuando terminó, dobló la carta.
—No puedo recuperar esos años.
—No.
—¿Algún día vas a perdonarme?
Pensé en la respuesta.
—Estoy intentando conocerte otra vez.