—Eso es bastante absurdo.
Tomás sonrió.
—Probablemente. Pero sosténgalo de todos modos.
Después le preguntó algo.
—¿Tiene cosas pendientes por hacer?
Elena pensó en su familia.
En el trabajo que había comenzado.
En personas a las que todavía debía decir cosas importantes.
—Sí.
—Perfecto —respondió Tomás—. Entonces tendrá que salir conmigo, porque necesito que me devuelva el reloj.
Elena sobrevivió.
Tomás consiguió sacarla de aquella estructura y llevarla hasta un punto seguro.
Horas después fueron separados durante la evacuación.
Elena nunca volvió a entregarle el reloj porque Tomás lo había recuperado antes de que ella fuera trasladada.
Pero antes de separarse, Elena había hecho una promesa.
Le había dicho que, si sobrevivía, intentaría dedicar parte de su vida a construir algo que valiera la pena salvar.
Tomás respondió:
—Empiece por las personas que tenga cerca.