Fui al hospital a sorprender a mi esposo con su comida favorita, pero su compañero me miró con lágrimas en los ojos y me preguntó: “¿De verdad Daniel no te ha contado nada?”

Se rio.

Después miró a nuestras hijas.

—Hay algo que quiero decirles.

Sofía se sentó inmediatamente.

Valentina permaneció a mi lado.

Daniel sacó una pequeña fotografía del bolsillo.

Era una imagen antigua.

En ella aparecía una mujer joven sosteniendo a una bebé.

—Esta es Patricia —dijo—. La mamá de Valentina.

La muchacha abrió mucho los ojos.

—¿De dónde sacaste esa foto?

—Estaba entre las cosas que me entregaste. Mandé restaurarla para que tuvieras una copia.

Valentina tomó la imagen con manos temblorosas.

—Es mi mamá…

Daniel la abrazó.

—No quiero que sientas que tienes que olvidarla para formar parte de esta familia.

La muchacha rompió en llanto.

—La extraño muchísimo.

—Puedes extrañarla aquí —respondí, acercándome—. No tienes que esconder tu tristeza.

Y entonces sucedió algo que jamás olvidaré.

Sofía tomó la fotografía.

La observó cuidadosamente.

Después miró a Valentina.

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