La Cincha Cortada Que Cambió El Destino De Jacinta Salazar Para Siempre-lbsuong

El caballo de Severiano golpeó la tierra con una pata.

Él tomó las riendas más cortas.

—Mateo murió por una caída.

—Eso dijeron.

—Eso pasó.

—Entonces no debería preocuparte que haga preguntas.

Severiano inclinó el cuerpo hacia ella.

—Hay preguntas que cuestan más de lo que una viuda puede pagar.

Después se marchó.

Jacinta lo vio alejarse sin sentir la satisfacción que había imaginado tantas veces al enfrentarlo.

Sintió miedo.

Pero era un miedo diferente.

Ya no era el miedo de perder la hacienda.

Era el miedo de comprender qué podía haber detrás de ella.

Esa tarde llegó una noticia peor.

Tomás había aparecido caminando por una brecha, golpeado y desorientado, pero vivo.

Gabriel fue por él y lo llevó hasta la casa antes de que corriera el rumor por toda la zona.

Tomás tenía el labio hinchado y una marca morada en la mejilla, aunque podía hablar.

Jacinta puso agua sobre la mesa.

—¿Quién fue?

Tomás negó con la cabeza.

—No vi las caras.

—¿Qué querían?

—El cuero.

Jacinta sintió el peso escondido bajo su ropa.

Tomás la observó y entendió que seguía con ella.

—Les dije que Gabriel se lo había llevado.

—Lo sabían.

—Entonces querían saber dónde estaba después.

Gabriel se apoyó contra la pared.

—¿Mencionaron a Severiano?

—No.

Tomás bebió despacio.

—Pero uno dijo algo que no he podido quitarme de la cabeza.

Jacinta esperó.

—Dijo: ‘El muerto debió quedarse con su barranca y la viuda con su firma’.

Jacinta dejó el jarro sobre la mesa.

Firma.

Otra vez la firma.

El juicio no solo trataba de sacarla de la propiedad.

Alguien necesitaba que ella cediera voluntariamente.

—¿Por qué? —preguntó—. Si Severiano está tan seguro de ganar, ¿por qué insiste tanto en que firme antes de la resolución?

Gabriel miró hacia la marca limpia bajo la caja de herramientas.

—Porque puede haber algo que él no quiere que aparezca durante el juicio.

Jacinta pensó en la caja de lata desaparecida.

Entonces recordó una discusión con Mateo de casi un año atrás.

No había sido una pelea verdadera.

Él había llegado molesto después de revisar cuentas y había dicho que alguien estaba vendiendo reses sin anotarlas correctamente.

Jacinta le preguntó si hablaba de un trabajador.

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