—Mi padre murió en una mina cuando yo tenía once años.
—Sí —dijo Tomás—. Y antes de morir me ayudó.
Elena levantó la vista.
Tomás explicó que años atrás Los Cuervos todavía no eran una banda tan grande, pero ya atacaban cargamentos y buscaban información sobre las nóminas que bajaban hacia las minas.
Advertisement
Él conocía los pasos de la sierra porque cazaba, comerciaba pieles y podía atravesar senderos que otros evitaban.
Por eso comenzó a entregar rutas y movimientos a hombres de la comandancia rural que intentaban anticiparse a los asaltos.
No llevaba uniforme.
No vivía en ningún cuartel.
Su utilidad consistía precisamente en parecer lo que todos creían que era: un cazador solitario que no se metía con nadie.
El padre de Elena había descubierto que alguien preguntaba demasiado por los días de pago en la mina y le dio a Tomás un dato que permitió desviar una nómina antes de que Los Cuervos la interceptaran.