A mi madre, debido a su supuesta crisis hipertensiva, una médico legista le tomó los signos vitales en el comedor. La presión estaba perfecta; solo era puro pánico. Fue esposada de la misma manera y conducida a la patrulla entre sollozos humillantes que ya a nadie conmovían.
Don Ernesto se acercó a mí con el portafolios abierto:
—Queda una última cosa, Mariana. La casa.
—¿La casa? —preguntó Ricardo, levantando la vista.
—Esta residencia —explicó don Ernesto mostrando las escrituras originales rescatadas— fue puesta como garantía fiduciaria en el préstamo ilícito que Fernanda tramitó el año pasado. Al haberse acreditado el fraude y quedar intervenida la fiduciaria, el inmueble pasa por adjudicación directa y liquidación de daños a favor de Sofía Méndez. En este mismo instante, la casa pertenece legalmente a tu hija. Tienen veinticuatro horas para que los familiares retiren la ropa y desalojen la propiedad.