—Lo podemos organizar —dijo—. Y si alguna parte no funciona, la cambiamos.
Olivia lo estudió con cautela.
—¿Por cuánto tiempo?
La pregunta revelaba que todavía esperaba una trampa escondida dentro de la ayuda.
—Hasta que encontremos algo que sea sostenible para ti y para el trabajo.
—¿Y después?
—Después tendrás las mismas condiciones claras que cualquier persona debería tener desde el principio.
George apoyó ambas manos sobre el bastón.
—Eso suena mejor.
Caleb lo miró de reojo.
—Gracias por la evaluación.
—Para eso me sacaste a pasear.
Por primera vez desde que habían encontrado a Olivia, ella dejó escapar una pequeña risa.
Duró poco.
Pero cambió el aire alrededor del banco.
Caleb organizó un alojamiento temporal para aquella noche sin exigir que Olivia aceptara nada más.
Ella insistió en pagar parte cuando pudiera.
Él quiso negarse.
George volvió a intervenir.