—¿Por qué cerraste el cuarto de Mariana?
Vanessa ladeó la cabeza.
—No empieces con ella otra vez.
—Te hice una pregunta.
—Porque tu casa está llena de recuerdos de una mujer muerta y alguien tenía que poner orden.
Desde el comedor llegó un pequeño ruido.
Alejandro volteó.
Lucía estaba de pie en el pasillo, envuelta en una manta.
El médico intentó hacerla regresar, pero ella negó con la cabeza.
—Papá.
Alejandro fue hacia ella.
—¿Qué pasa?
Lucía señaló las pantuflas.
—Esas eran las que vimos una vez.
Vanessa intervino de inmediato.
—Lucía, regresa con tus hermanas.
La niña se estremeció.
Alejandro se colocó entre ambas.
—Puedes hablar.
Lucía miró primero a Vanessa y después a su padre.
—Mamá Vanessa dijo que todo lo del cuarto era para cuando aprendiéramos a portarnos bien.
Alejandro sintió que la mandíbula se le tensaba.