Las Huellas Que Llegaron Hasta La Casa De Jacinta Y Baltasar-lbsuong

—Nos aseguró que el terreno formaba parte de los lugares donde Vega encontraba oro.

—Porque eso me hizo creer —respondió Eusebio rápidamente.

—No —dijo Jacinta.

Su padre la miró como si acabara de hablar una silla.

—Tú ya hablábamos del oro antes de que Baltasar aceptara el trato.

—Cállate.

La palabra salió automática.

Vieja.

Familiar.

Durante años había funcionado.

Aquella tarde no.

Jacinta avanzó hasta quedar frente al mostrador.

—Escuché cuando les dijiste que él debía tener una mina escondida porque bajaba con pepitas.

Eusebio apretó la mandíbula.

—No sabes de negocios.

—Sé lo que escuché.

Ramona intervino desde atrás.

—Jacinta, no empeores las cosas.

Jacinta giró hacia ella.

—Yo era una de las cosas que él usaba para mejorarlas.

Elisa bajó la taza.

Por primera vez no tenía una burla preparada.

Uno de los prestamistas miró a Eusebio.

—Nos ofreciste ese terreno como parte del pago.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *