Le Dio Un Riñón A Su Esposo Y Él Volvió A Una Casa Que Ya No Existía

Ana lo había guardado porque aquel día, meses atrás, había sentido alivio.

Había llegado a casa con el sobre apretado contra el pecho pensando que quizá Víctor tendría otra oportunidad.

Él ni siquiera recordaba ese día.

—Esto también me lo llevé antes del incendio —dijo.

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