Y que legalmente la empresa le pertenecía solo a él.
Nunca volví a discutirlo.
Pero Mercedes había conservado documentos originales.
El licenciado Octavio me explicó que la carpeta contenía actas constitutivas, acuerdos de socios y correspondencia antigua.
—Señora Hernández, estos documentos deben ser revisados por un abogado corporativo independiente. No puedo asegurarle cuál es su situación accionaria actual sin examinar los registros posteriores.
Asentí.
—Lo entiendo.
Después abrió otra carpeta.
—Mercedes también dejó una declaración firmada ante notario.
Me entregó una copia.
En ella, mi suegra explicaba que había presenciado la entrega del dinero con el que se inició el negocio.
También afirmaba que Julián había reconocido durante años que yo era socia.
Pero había algo más.
Mercedes había encontrado documentos que sugerían que mi esposo intentó modificar la estructura accionaria mediante operaciones que yo desconocía.